Mateo 2:1-12 ¡Él es el Rey Alábalo! N°104
Sobre este episodio
La adoración a los ídolos no es solo la que se le da a los muñecos de madera en un semana, el mayor ídolo que tiene el hombre es el mismo, se ama más que a Dios y lo revela cada vez que hace lo que se le da la gana y la voluntad de Dios como Rey de su vida es olvidada, la adoración está marcada y se vuelve sincera cuando revelamos en nuestra vida unos patrones que marcan los cambios de malos hábitos, dejamos de ser los reyes para convertirnos en adoradores del Gran Rey, la adoración negligente y hipócrita es la que debemos abandonar para que por medio del esfuerzo y dedicación nuestra alabanza vaya en conjunto con nuestro corazón. una adoración digna del Rey cómo Dios la merece y la demanda.