Boletín 45. La noche en que los libros regresaron
Sobre este episodio
En Antequera, la noche de Difuntos tenía la costumbre de volverse más silenciosa que otras noches. Las campanas de la colegiata sonaban despacio, como si contaran nombres, y las calles olían a castañas asadas, a lluvia reciente y a cera derretida.