Devocional de amigos con Izaskun Zárraga: Saciados en Cristo.
Sobre este episodio
El salmista sabía lo que era tener sed, y así anhelaba a Dios, Sal. 42:1-2. Tener hambre y sed, es sentirse morir de hambre y de sed, y reconocer que solo Dios le puede saciar. El salmista no tenía hambre de dinero, fama, comodidades, placeres, reconocimiento, afecto, bienestar, ni ninguna cosa de este mundo pasajero. Él tenía hambre y sed de Dios, él moría de sed por Dios, él estaba profundamente necesitado de Dios, su necesidad era apremiante, urgente, debía ser saciada para no morir.