Devocional de amigos con William Muñoz: Una iglesia sin corazón.
Sobre este episodio
A veces sin saber por qué, nos pasamos los días escupiendo amargura a diestra y siniestra. Pronunciando dolor, caiga quien caiga. Resoplando daño de sol a sol. Sin saber que es nuestro corazón herido por los años, nuestro interior bañado en el descontento y los pecados del alma, su única razón. Nuestra pareja —simplemente por el hecho de compartir con nosotros el tiempo y el espacio— termina pagando una cuenta que no debe.