Una gloria que no se queda, se comparte | Isaías 60:1–6 · Efesios 3:2–6
Sobre este episodio
En un Puerto Rico marcado por la incertidumbre, la migración, la violencia y la fatiga emocional, la Palabra de Dios nos recuerda una verdad poderosa: la gloria de Dios nunca fue para guardarse, sino para compartirse . Basados en Isaías 60:1–6 y Efesios 3:2–6 , este mensaje nos invita a reflexionar sobre una fe que no se encierra en el templo, sino que se manifiesta como luz en medio de la oscuridad social, económica y espiritual que vivimos como país. A la luz del pensamiento bíblico de Justo González y Samuel Pagán , exploramos cómo: La gloria de Dios no es exhibición religiosa, sino misión viva La Iglesia es llamada a ser signo, no centro La gracia de Dios rompe fronteras y nos hace una sola familia en Cristo La fe auténtica se mide por el impacto que tiene en la comunidad Este mensaje es un llamado a la Iglesia a levantarse, resplandecer y compartir la gloria de Dios con una sociedad herida que aún necesita esperanza. 📖 Textos bíblicos: Isaías 60:1–6 Efesios 3:2–6 📍 Contexto: Puerto Rico 🙏 Oramos para que esta palabra edifique tu vida y te impulse a vivir una fe que transforma.