La manchita que no salia
Sobre este episodio
Intenté de todo para quitar esa mancha… pero seguía ahí. Y entonces entendí: hay manchas que solo Jesús puede limpiar. En este episodio te comparto cómo una blusa blanca y una manchita persistente me llevaron al corazón del evangelio: no necesitamos cubrir, sino dejar que Él transforme.