Juan Ramón Jiménez - Platero y yo
Sobre este episodio
¡Hola, queridos Lunares de Crónicas Lunares di Sun! Hoy vamos a abrir el corazón y a caminar despacio por loscaminos de Moguer, en Andalucía… de la mano de un poeta que convirtió laternura en arte y la amistad más sencilla en una de las obras más hermosas dela literatura en español. Vamos a conocer a Juan Ramón Jiménez y a suinolvidable Platero y yo. Si alguna vez has sentido que un animal puede ser el mejorconfidente, o que la belleza más pura se esconde en lo pequeño… esta historiaes para ti. ¿Quién era Juan Ramón Jiménez?Nació la noche de Navidad de 1881 en Moguer, un puebloblanco de Huelva, entre viñedos y luz andaluza. Desde niño fue sensible,solitario y profundamente enamorado de la belleza. Empezó escribiendo poesíamuy joven y, con apenas diecinueve años, publicó sus primeros libros. Su vida no fue fácil. La muerte repentina de su padre losumió en una profunda melancolía que lo acompañó durante años. Pasó temporadasen sanatorios, luchó contra la tristeza y buscó siempre, con una dedicacióncasi religiosa, la pureza de la palabra. Se casó con Zenobia Camprubí, su gran compañera ytraductora, y juntos formaron un matrimonio de profunda complicidad. La GuerraCivil Española lo obligó a exiliarse: primero a Cuba, luego a Estados Unidos yfinalmente a Puerto Rico, donde pasó sus últimos años. En 1956 recibió el Premio Nobel de Literatura. Solo tresdías después, Zenobia murió. Juan Ramón la sobrevivió poco más de un año ymedio. Murió en 1958, lejos de su Moguer natal, pero siempre con él en elcorazón. Fue un poeta que buscó la “poesía desnuda”: limpia,esencial, sin adornos innecesarios. Y en esa búsqueda nos regaló una de lasobras más tiernas y universales que existen. Y así nació Platero y yo (1914-1917)Este libro es un canto de amor a un burrito pequeño, peludoy suave… “tan suave que parece de algodón, que no tiene huesos”. Platero. Escrito en prosa poética, está formado por más de cienbreves estampas en las que el poeta habla con su burro, le cuenta lo que ve, loque siente, lo que duele y lo que emociona. Juntos recorren los caminos deMoguer, miran el cielo, se detienen ante un atardecer, escuchan a los niños,sienten la tristeza de los pobres y la belleza de las flores silvestres. No es solo un libro “para niños”, aunque los niños lo leancon maravilla. Es un libro para quien sepa mirar con el corazón. Un libro quehabla de la amistad más pura, de la inocencia, de la muerte, de la naturaleza yde esa capacidad casi sagrada de acompañar sin pedir nada a cambio. Juan Ramón lo escribió en una etapa de recogimiento, deregreso a su tierra, cuando necesitaba consuelo. Y encontró en Platero —esepequeño ser de plata— un compañero perfecto para decir todo lo que no seatrevía a decir de otra forma. Hoy vamos a acercarnos a esta obra con el alma abierta.Porque Platero y yo no es solo la historia de un hombre y su burro: es unainvitación a recuperar la mirada limpia, a detenernos en lo pequeño y arecordar que a veces la mayor ternura llega en forma de pezuñas suaves y ojosnegros como el azabache. Así que prepárate… respira despacio… y vamos a caminarjuntos por esos caminos de Moguer, donde un poeta y un burrito todavía nosesperan. ¡Empezamos!