Salí sin ser notada
Sobre este episodio
El exilio interior no hace ruido, sucede en silencio. De repente, nos damos cuenta que el alma está desorientada, no por pecado ni por rechazo, sino por dolor
El exilio interior no hace ruido, sucede en silencio. De repente, nos damos cuenta que el alma está desorientada, no por pecado ni por rechazo, sino por dolor