Heridas en Dios: ¿Sabías que tu dolor humano forma parte de la Trinidad?
Sobre este episodio
El Evangelio nos sitúa en el Cenáculo. Tomás, que no estaba en la primera aparición, exige una condición drástica para creer: "Si no meto mi mano en su costado, no creeré" . Jesús no lo rechaza, sino que vuelve para mostrarle algo sobrecogedor: sus llagas.