Un amor que no se agota: Cuando el dolor no apaga la compasión de Jesús
Sobre este episodio
El Maestro acaba de recibir un golpe demoledor: la ejecución de su primo, Juan el Bautista. Necesita estar solo, llorar su duelo y descansar. Pero la multitud lo sigue a pie hasta el descampado. En lugar de aislársele el corazón, a Jesús se le conmueven las entrañas, sana a sus enfermos y termina alimentando a más de cinco mil personas con una gracia que sobrepasa todo límite.