La unción hay que desearla
Sobre este episodio
La unción de Dios no se recibe por casualidad, sino por un corazón que la anhela, la busca y permanece cerca de Su presencia. A través del ejemplo de Eliseo, aprenderemos que quienes desean la unción están dispuestos a perseverar, servir y no apartarse del llamado de Dios. Descubriremos cómo la comunión con el Señor, la unidad entre los hermanos y una relación íntima con Él nos preparan para vivir bajo Su poder y cumplir Su propósito. La invitación es a despertar un deseo genuino por la presencia y la unción que solo Dios puede derramar sobre quienes le buscan con todo su corazón.