Gracias a mis cadenas | Pastor Victor Díaz
Sobre este episodio
Lo que Roma llamó prisión, Dios llamó misión. Pablo escribe esta carta encadenado, sin saber si va a vivir o morir. Y aun así, no dedica una sola línea a quejarse de sus cadenas: dedica la carta entera a contar cómo Dios las está usando. En esta segunda parte de Filipenses, el pastor Víctor Díaz muestra que la diferencia no estuvo en las circunstancias de Pablo, sino en su conocimiento del carácter de Dios: un Dios soberano que no provoca el mal, pero lo usa para su bien, y un Dios que ya venció la muerte, por lo que ningún diagnóstico, ninguna espera y ningún dolor tiene la última palabra. Si hoy estás en medio de un proceso que no elegiste, esta enseñanza te va a ayudar a mirarlo distinto.