Facebook ya no es una red social, es un un estado publicitario
Sobre este episodio
Facebook no pudo o no ha querido frenar #fakenews y grupos de derecha hablando (y movilizando) en torno a discursos de supremacía blanca, machismo y de desprecio por el trabajador pero apretó un botón y borró por un día toda noticia de medios/periodistas en Australia. Lo realizó el miércoles pasado en una medida de censura inédita, pero sobre todo en una medida del tipo extorsiva a la que suelen apelar los poderes reales cuando iniciativas ciudadanas y/o gubernamentales cuestionan sus privilegios. El país “canguro” plantea que tanto Facebook como Google deben pagarle un “cannon” a medios de comunicación, periodistas y editores por los contenidos que circulan y fortalecen sus plataformas. Esto se enmarca en iniciativas de distintos gobiernos para poner en regla a las grandes tecnológicas que están acostumbradas a vivir en un mundo cuasi paralelo al de la institucionalidad y los estados nacionales. La reciente decisión de considerar a los choferes de UBER como parte de la empresa y reconocerles la “la relación de dependencia”, la movida para lograr que Amazon permita sindicalizar a sus trabajadores, los esquemas europeos tendientes a que las “big tech” paguen impuestos por sus ingresos publicitarios son algunos de los casos que explican la discusión y el momento que estamos viviendo.