Fiarnos de la Palabra de Jesús
Sobre este episodio
El evangelio de hoy para mí tiene un sentido muy particular. Porque es el Evangelio que yo elegí en la misa de mi ordenación sacerdotal. Entonces para mí tiene un sentido también profundamente vocacional. Es uno de esos textos lindo del Evangelio en el que vemos que Jesús llama. Jesús convoca. Que de alguna manera Jesús invita a alguien a algo. Los discípulos no estaban escuchando lo que Jesús decía; estaban trabajando y desde lejos miraban y escuchaban quizás las palabras que Jesús le dirigía la multitud. Pero se dedicaban a estar en su barcas en orilla limpiando las redes porque habían trabajado de noche entera. No quieren mucho "tener que ver" con con ese Jesús que viene hablar de libertad, de misericordia, de paz, de amor, de reconciliación. Sin embargo después Jesús les complica la vida. Él pide que una vez arriba de las barcas vayan mar adentro. Naveguen a lo hondo del lago. Y tiren las redes. Esto habrá dejado perplejo a más de uno. Porque los que saben de pesca dicen que se pesca mejor de noche que de día. Y habían trabajado bastante y sin haber sacado nada encima después habían limpiado las redes para guardarlas hasta la noche siguiente. Sin embargo hay un invitación del Señor a ir mar adentro. Ellos le hacen caso. Es interesante este "hacerle caso" de Pedro y los apóstoles. Por qué no es una obediencia servil ciega y absurda. Hay un planteo: "Maestro, trabajamos la noche entera y no sacamos nada. Pero si vos lo decís echamos las redes". Es decir hay un confiar en la palabra de Jesús. Hay un fiarse en la palabra de Jesús. Hay un depositar en Él todo tipo de esperanza; como decir: "Con Él vamos a estar mejor y seguramente nos va ir mejor que como estábamos antes". Tanto complica la vida Jesús que no sólo se pesca sino que se pesca demasiado y las redes se llenan. Naturalmente les brota a estos muchachos decirle: "mira que nosotros somos pecadores y no estamos a la altura de las palabras que vos les dijiste a todos aquellos a los que antes les hablaste". Y tienen miedo Y se ponen de rodillas. Y siguen sin querer ir sabiendo nada con Jesús. Pero Él pone de pie. Dignifica. Les da esperanza. Los mira a los ojos. Y particularmente a Pedro. Y le dice: "Pedro, de ahora en adelante vas a ser pescador de hombres". El sentido del pescador de hombres es profundo. No tanto porque captura pescando en red sino porque trabaja y está ordenado al servicio de los hombres. Yo creo que este Evangelio se aplica todo tipo de estado de vida. Porque es ocasión para todos nosotros. Nos sentimos llamados por Jesús a ir al mar de nuestra existencia. A nuestro mar profundo. Al centro de nuestra vida de nuestro corazón. Animarnos a hacernos las grandes preguntas. Se podría decir: animarse a ir a un "más allá" pero desde un "más adentro" Y la confianza nos la da su palabra. Porque Jesús lo dice en Él confiamos. La recompensa: vivir al servicio del Pueblo de Dios. Privilegio enorme. Privilegio que ninguno de nosotros puede descartar. Porque es únicamente sirviendo que nosotros podemos encontrar nuestra felicidad. Hermano y hermana, un abrazo enorme en el Corazón de Jesús. Dejate seducir por este Jesús que llama. Y si Dios quiere será hasta el próximo evangelio.