Portada de Comentarios gracias al EVANGELIO

Perdón y Misericordia

· 6 min

Nadie ha valorado este episodio todavía Tu nota:

Sobre este episodio

Ya de cara a la Pascua, terminando la Cuaresma como camino en el que se nos invita a transitar la conversión del corazón y la transformación de la mete, la liturgia nos regala uno de los textos más paradigmáticos del evangelio: porque es de esos que como pocos, sintetizan el espíritu religioso que Jesús habría vivido, permaneció -como criterio de vida- en la memoria de las primeras comunidades y nos pone de lleno frente a un Dios que es todo Él Reconciliación y Perdón, todo Ternura y Misericordia. Así, los gestos, silencios y palabras de Jesús ante la adúltera, difieren absolutamente de los nuestros, tanto en el plano personal como en el comunitario. Jesús es el Maestro Profético de una Buena Nueva que en lo referente a lo íntimo y personal -quizás el plano más complejo al momento de intuiciones ordenadas a una cierta definición de exigencias éticas que transparenten la salvación en medio del desafío de la convivencia- antepone a cualquier concepción humana, la propia libertad y la propia conciencia. Jesús se opone a la dureza anti evangélica de los letrados y fariseos, a los corazones enquistados sobre sí mismos. Y se pone del lado de las víctimas. Quién será víctima en el calvario se pone en el lugar de todas las víctimas, por Él mismo se hace víctima por nosotros. Y esto lo hace para ponerse del lado de la Vida. En este caso es la vida de una mujer. Ya no importa si es o no inocente, pero sí que está siendo maltratada por un sistema de dominación, el de los hombres. Y para colmo, de un sistema que se auto-legitima en el nombre de Dios. Así, el juicio de Jesús será doble. A los acusadores les devuelve su pecado: “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra…” Y por eso, su sistema, el de la Misericordia, contempla el mal sobre todo por el lado de las víctimas, termina haciendo -su otro juicio- de la acusada, una víctima. Entonces podríamos preguntarnos. ¿A la salvación que trae Jesús de parte de Dios, no le interesa la justicia? ¿Deja inmune a los culpables? Una cuestión compleja ante la que quizás tengamos que aventurar como respuesta que la lógica de Dios pasa por otro lado, precisamente no por el castigo, sino por la rehabilitación de todos: víctimas y culpables a la vez. Por eso el texto termina siendo tan bestial en sus consecuencias. En efecto, la Misericordia del Evangelio -esa de la que como Iglesia a veces permanecemos tan lejos porque preferimos seguir tras modelos éticos y morales de convivencia cerrados, acabados, sin posibilidades para los desafíos de la propia libertad y de la propia conciencia- al tener una lógica que no es la nuestra, evidentemente tira abajo todos nuestros parámetros de moralidad. Y ni que decir de esa religiosidad tan nuestra, que nos ha hecho caer en la ética religiosa como absoluto, cuando el Evangelio no se reduce a una ética, es más que eso. El mensaje de hoy no sólo nos recuerda que Jesús se reserva en todo caso el dedo acusador contra todo lo que sea sistemas de poder, de dominación injusta -los Caifás, Herodes y Pilatos de siempre- y no contra los pecados íntimos o personales. No dice que estos estén bien, pero sí exige a su comunidad tener la suficiente honestidad de superar las propias hipocresías: su tirar piedras donde quizás no tenga sentido hacerlo, y reconocer de una vez por todas que lo que separa de Dios y nos aísla de los hermanos no pasa por los comportamientos de índole sexual. Esto por un lado, pero fundamentalmente, los gestos de Jesús, pedagógicamente nos invitan a la acogida, a llamar a las cosas por su nombre y a obrar con misericordia: dando al otro la posibilidad de la responsabilidad según la propia conciencia y libertad. Una conciencia y libertad que la Iglesia debe asumir con respeto. Esto en orden a que existen múltiples criterios y ámbitos de formación de lo humano, con lo cual debe dejar de insistir en querer seguir siendo una super conciencia desde unos criterios de autoridad y verdad que ya no son, de sus fieles y el mundo. Hoy, muchos en la Iglesia, e infinidad fuera de ella, no necesitan piedras, sino corazones misericordiosos, manos amigas, que signifiquen incondicionalidad ante la propia libertad y la propia conciencia. Los dibujos de Jesús en el suelo crearon ante la mujer y sus acusadores un silencio penetrante e inquietante. Un silencio capaz de poner en evidencia la trágica parodia que, desde la falsa fe, vivimos cuando nos creemos diferentes y queremos meter a todo el mundo en nuestro propio saco. Que el significado de esos dibujos entre entonces en nuestros corazones y nos renueve en lo personal y eclesial, en este final de Cuaresma. (Sergio López)

Últimos episodios de Comentarios gracias al EVANGELIO

  1. Amar es cosa del corazón

    23 de octubre de 2026 · 4 min

  2. El César y Dios

    18 de octubre de 2026 · 5 min

  3. ¡Todos a la viña!

    2 de octubre de 2026 · 5 min

  4. Dar cumplimiento es obrar bien

    25 de septiembre de 2026 · 5 min

  5. Dios es bueno con todos, ¿y nosotros?

    20 de septiembre de 2026 · 6 min