Trigo y cizaña en mi corazón
Sobre este episodio
Siempre me pareció que la parábola del trigo y la cizaña era más linda de ser aplicada a nuestra vida que al juicio final. Creo que le podemos dar un sentido complementario al que le da el evangelio de hoy. Sin lugar a dudas el trigo es la semilla buena y la cizaña es la mala. Lo que tenemos que decir en primer lugar, es que tanto trigo como cizaña son muy parecidos. Por eso el peligro de arrancarlas juntos. Pero nos puede hacer pensar también en dos realidades de mi vida: la primera es que lo bueno y lo malo crecen junto en mi corazón. Lo segundo es que –como son parecidas- puedo confundirme y pensar que hay cosas que hago, digo, pienso o vivo que en realidad no son tan buenas como pienso, sino además son malas. Por eso la necesidad de hacer un lindo examen de conciencia. “Examen de conciencia”. Me acuerdo cuando era pibe y me mandaban a confesarme en el colegio y me daban un cuestionario interminable de preguntas para no ser respondidas nunca. (Más allá de que nunca me acordaba el “Pésame” y transpiraba más…) El examen de conciencia es radicalmente otra cosa. Primero, lo santos dicen que el primer paso del examen es dar gracias a Dios por todo el bien recibido, porque todo sale de Él y vuelve a Él. Pasar por la cabeza y el corazón cuáles son las cosas por las que quiero dar gracias a Dios porque son presencia de Dios en mi vida y en la vida de los demás, las cosas que me han tocado vivir, los aprendizajes, las personas, la vida. Ofrecérselo a Jesús dándole gracias por todo lo que me viene de Dios y por todo lo que ocurre en mi vida. No es otra cosa que el arte de desarrollar la capacidad de ser agradecido, de vivir agradecidos. Lo segundo es tomar conciencia en mi interior que soy mezcla de trigo y cizaña. Que están juntas en mi corazón. Y entonces será el examen el instrumento que me permita reconocer de veras una y otra. Y de la misma manera que le presentamos a Jesús nuestra acción de gracias, le presentamos la cizaña, es decir el pecado, lo que no se ajusta al Plan de Amor que Dios sueña y alienta para cada uno de nosotros. Con sencillez. Con paciencia. Con dolor. Con pena. Pero con una gran confianza en su infinita Ternura y Misericordia. Y le pedimos: “Jesús, dame tu gracia para sacar esta cizaña de mi corazón por el poder de tu Espíritu”. Y pedirle que afiance el trigo para que crezca cada vez más. Pedir perdón y agradecer. Y por último pedir también la gracia del discernimiento permanente para estar atentos y que no nos pase que tomemos la cizaña por trigo o el trigo por cizaña. Y en algún momento te das una vuelta por una iglesia o te le acercás a algún cura para decirle lo mismo que a Jesús y no te confesás; celebrás una linda Reconciliación con el Señor, que no se cansa de perdonar y que hace nuevas todas las cosas, también en nuestro corazón; también nuestro trigo y nuestra cizaña. Que tengas un lindo domingo y puedas celebrar la Pascua de Jesús. Te abrazo fuerte en su corazón y será si Dios quiere, hasta el próximo evangelio.