No eres una simple víctima de la ansiedad
Sobre este episodio
No podemos evitar que los pensamientos ansiosos vengan, pero sí podemos evitar alimentarlos y permitirles que aniden en nuestros corazones.
No podemos evitar que los pensamientos ansiosos vengan, pero sí podemos evitar alimentarlos y permitirles que aniden en nuestros corazones.