Barcelona decide que la IA es política, no tecnología
Sobre este episodio
Cuando le preguntas a Emili Rubió, gerente del Instituto Municipal de Innovación y Tecnología de Barcelona, qué cara le ponen cuando dice que trabaja implementando inteligencia artificial en el Ayuntamiento, la respuesta es reveladora. “Incredulidad con cierta curiosidad”, dice. Y es que esa incredulidad no es ignorancia, es historia acumulada, son décadas de administraciones públicas que anuncian transformaciones digitales a bombo y platillo y lo único que entregan son formularios PDF más bonitos. Pero el caso es que Barcelona está haciendo algo diferente, y lleva tiempo haciéndolo sin demasiado ruido. Desde 2020 con las primeras declaraciones institucionales, pasando por una medida de gobierno en 2021, un protocolo metodológico en 2022 y un consejo asesor de IA y Ética creado en 2023, hasta llegar ahora a una estrategia formal con horizonte 2026-2028, 21 objetivos, 37 acciones y un presupuesto de 9,4 millones de euros. No estamos hablando de pilotos sueltos ni de la típica nota de prensa con ChatGPT en el titular. Estamos hablando de una apuesta que tiene calendario, tiene método y tiene presupuesto. La pregunta que me hice antes de la entrevista, y que le planteé a Emili era: ¿está Barcelona pensando la IA desde lo público o simplemente reaccionando al mercado? Porque la diferencia importa mucho. Reaccionar al mercado significa perseguir cada nuevo modelo que aparece, dejarse llevar por los comerciales de Microsoft o Google, y llamarlo estrategia. Pensar desde lo público significa algo completamente distinto, significa preguntarte primero qué problema tienes, qué valores debes defender, y solo después mirar qué tecnología te sirve. Y la respuesta de Rubió fue clara: “La clave aquí es el método y la escala”. No la herramienta. No el modelo. El método. Eso, que puede sonar abstracto, tiene consecuencias concretas que merecen atención. Una de las más interesantes es lo que ha pasado cuando el equipo de Barcelona ha ido a las distintas áreas del ayuntamiento a explorar cómo la IA podría ayudarles. “Lo que te sorprende es que no se entiende realmente el concepto” , admite Rubió con una honestidad que agradezco. Personas que usan ChatGPT cada día en casa, que tienen Copilot instalado en el ordenador, que creen que entienden de qué va esto, y que, sin embargo, cuando se sientan a pensar soluciones siguen pensando en algoritmia clásica, en pantallas, en el modelo de aplicación de siempre. Tuvieron que dar un paso atrás y hacer formación cultural antes de poder diseñar nada. Esto no es un problema de Barcelona. Es el problema de todas las organizaciones que creen que el uso individual de una herramienta equivale a comprensión institucional de una tecnología. Luego está la cuestión de la soberanía, que es donde la conversación se pone más interesante. Barcelona quiere tener “modelos Barcelona” , modelos de lenguaje entrenados con datos propios, con el tráfico real de la ciudad, con los expedientes administrativos digitalizados que acumulan décadas de historia burocrática catalogada con criterios archivísticos internacionales. Y para eso trabajan con el Barcelona Supercomputing Center, con universidades, dentro de iniciativas europeas que intentan construir alternativa a los grandes modelos americanos y chinos. Pero al mismo tiempo, para otros casos de uso concretos, trabajan con infraestructura de Microsoft y con GPT. Y Rubió no tiene ningún problema en decirlo. “Por responsabilidad tenemos que intentar aprovechar la velocidad de innovación de esas empresas al máximo posible, y después equilibrarlo con iniciativas propias y más soberanas.” Sencillamente, es la única respuesta honesta que existe ahora mismo para cualquier administración que quiera ser útil sin ser ingenua. Durante años hemos discutido la digitalización pública como un problema de recursos o de voluntad política. Siempre faltaba dinero, siempre faltaban técnicos, siempre había resistencias culturales. Pero lo que Barcelona está demostrando es que el verdadero problema (y la solución) es de gobernanza , no de presupuesto. 9,4 millones de euros en tres años para una ciudad de 1,6 millones de habitantes es, objetivamente, poco dinero. Pero Rubió es muy explícito en que ese presupuesto está diseñado para ejecutarse de verdad, no para ser declarativo. “No queríamos presupuestos que al final no se implementen, y lo vemos en muchísimas administraciones públicas.” Eso sí que es una declaración política, aunque no suene como tal. Al final, cuando ves la ciudad desde la calle y calculas la cantidad de oportunidades que hay para que la inteligencia artificial mejore la vida de las personas, la sensación que describe Rubió es de desbordamiento y motivación a partes iguales. Me quedo con eso. No como una anécdota con que cerrar, sino como advertencia para todos los demás: el sector público que no empiece a pensar en IA como una cuestión de gobernanza, y no solo de tecnología, llegará tarde a una conversación que ya está decidiendo quién gestiona las ciudades del futuro y con qué valores. Barcelona lleva años preparando esa conversación. Hay mucho trecho que recuperar. Pero si algo tiene esta conversación es que desborda cualquier artículo que intentes escribir sobre ella. Hay temas que no he podido meter aquí sin triplicar la extensión y perder el hilo. Rubió explica cómo están usando IA para gestionar el sistema IRIS, el canal ciudadano del ayuntamiento que ya acumula más de 260.000 comunicaciones, y qué significa eso en términos de resolución real de expedientes con datos propios. Habla del piloto con Microsoft Copilot para productividad interna, y de por qué eso no contradice la apuesta por modelos open source como Gemma4 o Qwen3, sino que convive con ella. Cuenta cómo la regulación semafórica actual puede enseñar a la IA a gestionar en tiempo real el tráfico físico de la ciudad. Y detalla cómo funciona el consejo asesor de ética, que es la pieza de gobernanza que hace que todo lo demás no sea solo un catálogo de buenas intenciones. Lo tenéis todo en el vídeo de la entrevista. BIBLIOGRAFÍA * Documento oficial de la estrategia: Ajuntament de Barcelona. (2026, marzo). Estratègia per a l’adopció ètica, democràtica i sostenible de la intel·ligència artificial (2026-2028) . Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT). * Comunicación oficial y presentación pública: Ajuntament de Barcelona. (2026, 11 de marzo). Impulso del uso de la inteligencia artificial al servicio de la ciudadanía . Info Barcelona. * Antecedentes: * Medida de gobierno 2021: Ajuntament de Barcelona. (2021, abril). Mesura de govern de l’estratègia municipal d’algoritmes i dades per a l’impuls ètic de la intel·ligència artificial . * Protocolo metodológico 2022: Ajuntament de Barcelona. (2022). Protocolo para implantar la inteligencia artificial en todos los servicios municipales . Barcelona Ciudad Digital. * Estrategia municipal de algoritmos y datos (marco de referencia): Ajuntament de Barcelona. (2023). Estrategia municipal de algoritmos y datos para el impulso ético de la inteligencia artificial . Barcelona Ciudad Digital . * Consejo Asesor de IA, Ética y Derechos Digitales: * Ajuntament de Barcelona. (2023, 8 de abril). L’Ajuntament de Barcelona crea un Consell Assessor en Intel·ligència Artificial i nomena els experts independents que en formaran part . Servei de Premsa. * Ajuntament de Barcelona. (2023). Consejo Asesor en Inteligencia Artificial, Ética y Derechos Digitales . Barcelona Ciudad Digital . * Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT): * Ajuntament de Barcelona. (2025, noviembre). El Instituto Municipal de Informática (IMI) pasará a llamarse Barcelona Innovación y Tecnología (BIT) . Barcelona Ciudad Digital. * Ajuntament de Barcelona. (s. f.). El Instituto . Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT) . * Barcelona Supercomputing Center (BSC) y soberanía tecnológica europea * Ajuntament de Barcelona. (2024, 12 de diciembre). El BSC acogerá una de las siete fábricas europeas de IA para impulsar su desarrollo en el ecosistema empresarial . Barcelona Ciudad Digital. * Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación. (s. f.). ALIA, la primera infraestructura pública, abierta y multilingüe de IA en Europa . * Emili Rubió, gerente del BIT: * Ajuntament de Barcelona. (2025, noviembre). Nace Barcelona Innovación y Tecnología: el IMI se transforma para liderar la digitalización . Institut Municipal Barcelona Innovació i Tecnologia (BIT) . * Rubió Lorenzo, E. (s. f.). Perfil profesional . LinkedIn . * Cobertura periodística de referencia: Consorci Administració Oberta de Catalunya (AOC). (2026, marzo). Barcelona adopta una estrategia de IA “ética, democrática y sostenible” . Blog AOC. This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit carlosguadian.substack.com