No hay párpados para los oídos | T2 E3
Sobre este episodio
No hay párpados para los oídos Cuando era niña vivía en una casa de estilo colonial, con un patio central enorme. La luz de la luna siempre lo iluminaba como un gran reflector. Cruzar aquel patio de noche representaba para mí un gran reto. Me daba un miedo horrible ir a la cocina a buscar un vaso con agua o ir al baño. Pero lo peor eran los gatos callejeros que se amontonaban en el tejado y que me miraban con ojos brillantes y amenazadores. La oscuridad hacía que todas las cosas a mi alrededor se magnificaran y que las sombras se convirtieran en monstruos detrás de las cortinas. Entonces, me cubría la cabeza con las sábanas para no mirar y me quedad muy quieta, escuchando. Sí, escuchaba los sonidos de forma amplificada. Y era aterrador porque, aunque me tapara los ojos, podía escuchar. No podía cerrar los oídos. Y el maullido de los gatos, cantando en un coro polifónico, me ponía los pelos de punta. Imaginaba que bajaban hasta el patio central y merodeaban por toda la casa. Lo que me tenía en vela durante aquellas largas noches no era lo que veía, sino lo que captaban mis oídos. Tardé muchos años en entender que ahí estaba la clave de todo lo que quería escribir. Porque los ojos se cierran y los oídos no. No existen párpados para los oídos. Y esa idea, tan simple, es la razón por la que decidí contar Nueve Noches para el oído y no para la vista. En este primer episodio de la serie sobre la escritura de la serie hablo de por qué el terror vive fuera del plano, de por qué la imagen es pública mientras el sonido es privado (todos vemos el mismo monstruo, pero cada uno escucha el suyo), y de un recurso que solo tiene el oído: hacerte escuchar una ausencia, ese silencio que pesa porque demuestra que algo ha cambiado por debajo de lo visible. Te lo explico con tres sonidos concretos de Nueve Noches : el eco de un bramido que permanece a través del tiempo, unos pájaros que se apagan y una voz que debería estar callada para siempre porque pertenece a una mujer que está muerta. El buen terror no nace de lo que se enseña. Nace de lo que tú completas, en tu cabeza, con tu propio miedo. Y eso no se puede mostrar. Eso solo se puede escuchar. Suscríbete a mi página web para seguir explorando cómo transformar tus historias en experiencias sonoras que conecten y dejen huella. Conecta conmigo: hola@valeriamarcon.com Más en: www.valeriamarcon.com Escúchalo y compártelo: Puedes seguirme en Spotify, dejar una reseña en Apple Podcasts o, simplemente, ayudarme a que este mensaje llegue más lejos. Acompáñame en este viaje sonoro en valeriamarcon.com y únete a esta comunidad que escribe para ser escuchada, donde te ayudo a crear proyectos con alma. Enlaces de interés Temas musicales creados con Suno Los efectos de sonido pertenecen a freesound.org