San Pedro Julián Eymard - 3 de agosto de 2021 │24
Sobre este episodio
San Pedro Julián Eymard - 3 de agosto El apóstol de la Eucaristía Comenzamos este paseo celestial, en este 3 de agosto, aprendiendo de nuestros hermanos, los santos, a ser fieles en medio de toda circunstancia. ¡Sí!, la fuerza del amor nos ayuda a creer que Dios camina junto a nosotros y que podemos hacer grandes cosas, cuando somos dóciles a la voz del Espíritu Santo. Cada santo tiene una misión diferente, pero viendo lo que ellos han hecho en conjunto, en comunión, nos damos cuenta que han fortalecido a la Iglesia haciéndola cada vez más hermosa con la belleza de sus virtudes. Por esto los invitamos a hojear este catálogo divino para conocer más vidas que han dejado una profunda huella en el mundo. Hoy, 3 de agosto, la Iglesia recuerda a: San Asprenato de Nápoles, obispo; San Eufronio de Autún, obispo; San Martín de Másico, eremita; San Pedro de Anagni, obispo; San Pedro Julián Eymard, presbítero; Beato Francisco Bandrés Sánchez, presbítero y mártir; beato Agustín Kazotic, obispo y el Beato Salvador Ferrandis Segui, presbítero y mártir. Pedro Julián Eymard nació en La Mure d'Isère, diócesis de Gré no ble en Francia, el 4 de Febrero de 1811 y fue bautizado al día siguiente. Trabajó con su padre en su fábrica de cuchillos y más tarde en una prensa de aceite, hasta que cumplió 18 años. La familia no le facilita realizar su vocación religiosa; piensan que ellos son pobres y que necesitan de la ayuda que el hijo debe reportar, aportando al sostenimiento familiar afirmando que también se puede agradar a Dios sin necesidad de buscar situaciones extremas o de consagrarse sólo a su servicio. Pero, Pedro es terco en su deseo. En sus horas libres estudiaba latín y recibía clases de un sacerdote de Grénoble, con quien también trabajó por un tiempo. Al final de un laborioso recorrido familiar y vocacional, logró entrar en el Seminario Mayor de Grenoble y, en 1834, fue ordenado sacerdote. Dejemos que nos arda el corazón de amor a Jesús como este apóstol de la Eucaristía y roguemos su intercesión: Oh Dios, que concediste a san Pedro Julián, un amor admirable hacia el sagrado misterio del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos benigno que merezcamos participar de este divino convite, comprendiendo, como él, su riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. San Pedro Julián Eymard Ruega por nosotros