San Vicente de Paúl - 27 de septiembre de 2021 │63
Sobre este episodio
San Vicente de Paúl - 27 de septiembre de 2021 Presbítero Amigas y amigos de nuestro Catálogo divino: Bienvenidos a elevar nuestros corazones hacia el cielo, dejándonos llenar de anhelos de la Casa del Padre, por medio de las historias de los santos. Aquello que guardamos en el corazón, se sembró en nuestra mente, por ello mantengamos en el recuerdo estas historias santas, que, cuando lo necesitemos, nos traerán luces para ser mejores cristianos. No esperemos más: vamos a conocer algunos de los santos recordados hoy, en nuestra Iglesia, este 27 de septiembre: San Vicente de Paúl, presbítero; San Bonfilio, obispo; San Cayo, obispo; San Elzearo, esposo; San Florentino, mártir; Santa Hiltrudis, virgen; Beato Juan Bautista Laborier, diácono y mártir y Beato Lorenzo de Ripafratta, presbítero. Conocer al santo de este día, es aprender de un hombre cuya vida es sinónimo de caridad. Hoy compartiremos la historia de San Vicente de Paúl. Una hermosa frase nos describe cómo unía su espiritualidad con la acción de servir: Los pobres son nuestros señores y maestros. Maestros de vida y pensamiento. Junto a ellos la inteligencia se esclarece, el pensamiento se rectifica, la acción se ajusta, la vida se modela desde el interior. Fue beatificado en 1729, y canonizado en 1737. Es Considerado precursor de la Doctrina Social de la Iglesia. Este campeón de la caridad, buscaba siempre hablar al corazón para llevarlos a Jesús, pidamos la gracia de amarlo más: Señor, Dios nuestro, que dotaste de virtudes apostólicas a tu presbítero san Vicente de Paúl, para que entregara su vida al servicio de los pobres y a la formación del clero, concédenos, te rogamos, que, impulsados por su mismo espíritu, amemos cuanto él amó y practiquemos sus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, Amén. Si contáramos todas las aventuras de san Vicente necesitaríamos mucho tiempo, pero hoy, hemos compartido sus inicios, porque San Vicente nos enseña que un gran santo fue una persona con grandes defectos que trabajó con su fe y apoyo en la gracia de Dios. No nació perfecto. Todos los santos empezaron descubriendo sus fragilidades, limitaciones y pecados, pero con el amor de Dios y su sincero arrepentimiento, el Espíritu Santo se encargó de hacer de ellos grandes mensajeros del Evangelio. Igual nosotros, el hecho de que hoy tengamos muchos errores, no quiere decir que en el futuro si cambiamos nuestras actitudes actitudes, no podamos ser mejores personas. Al contrario: nunca es tarde. Comencemos hoy. La Iglesia nos espera, necesita que estemos en salida, en salida de nuestros egoísmos para ir a ayudar a los demás y a disfrutar lo hermoso que es, sentirse lleno de la gracia de Dios a pesar de ser frágiles y humildes vasijas de barro. Con las mismas palabras de san Vicente, hagamos una pequeña auto evaluación: ¡Si descubres que todos y todo están volviéndote gruñón, no empieces a hacer exigencias para prepararte a luchar o salir corriendo! Más bien hazte a ti mismo algunas preguntas duras. ¿Recibes el descanso y el ejercicio suficientes? ¿Estás trabajando demasiado tiempo y demasiado duramente sin tomarte un respiro? ¿Estás comiendo correctamente? Si eres sincero contigo mismo, probablemente descubras dónde reside el verdadero problema. La santidad no es imposible. Si Dios nos quiere santos, Dios nos transforma con su misericordia. Pidamos esta gracia: San Vicente de Paúl, Ruega por nosotros