47│ San Eustasio de Luxeüil - 29 de marzo - 2da temporada.
Sobre este episodio
San Eustasio de Luxeüil Abad Las experiencias no pasan en vano. A menos, que dejemos pasar la oportunidad de sacar de ellas las mejores enseñanzas… Por ello, en nuestro catálogo divino, no dejamos pasar la vida de un santo sin que nos deje su tesoro de sabiduría. Sean bienvenidos a disfrutar de los frutos de la fe, que nos comparten los santos que recuerda nuestra Iglesia Católica, hoy, 29 de marzo: San Eustasio de Luxeüil, abad; San Armogastes, San Arquinimo y San Saturno, mártires; San Eustasio de Nápoles, obispo; San Guillermo Tempier, obispo; San Ludolfo de Ratzeburg, obispo y mártir; San Marcos de Aretusa, obispo y confesor; Beato Bertoldo, religioso y Beato Juan Hambley, presbítero y mártir. Hoy conoceremos la valiente historia de un abad que, en el deseo de vivir fielmente su vida monástica, fue como la sal de la tierra, que protege de la corrupción y confronta a aquellos que desean llenar de mundanidad la fe. El es San Eustasio de Luxeüil Eustasio hizo cambios, a la regla de san Columbano, haciéndola más moderada y Walfoerto, su discípulo y sucesor, completó su mejora complementándola luego con la de san Benito. Creó también el primer monasterio doble de religiosos y religiosas y adoptó la fecha francesa de la Pascua. A él se le atribuye la curación de santa Salaberga, cuando era niña. Los grandes méritos de Eustasio se acrecentaron en la última enfermedad, con un mes entero de increíbles sufrimientos, que culminan con su fallecimiento el 29 de marzo del año 625. Los cristianos estamos llamados a obedecer amando, como San Eustasio, que vivió intensamente su consagración a Dios entendiendo que los mandamientos divinos están dados para nuestro bien y con toda sabiduría y que nuestra confianza y amor a Dios nos impulsan a obedecer con alegría; por ello pidamos esta gracia: ¡Señor, Tú conoces mi dificultad para amar, las veces que me miro sólo a mí mismo sin ser capaz de verte a Ti y a los demás! ¡Transforma mi corazón en un corazón amoroso, obediente, generoso, entregado! ¡Señor Tú todo lo puedes, todo lo ves y todo lo haces! ¡Perdóname, Dios mío, porque mi soberbia y mi orgullo me hacen no seguir tu voluntad y tus mandamientos! ¡Envíame tu Espíritu para hacerme dócil a tus mandatos porque la carne, Señor, es débil y la lucha es siempre difícil! ¡Gracias, Señor, por tanto amor y misericordia! Amén. La disciplina de un monje quiere ayudarlo a tomar conciencia de sus debilidades y limitaciones y a apoyarse en la gracia y la sabiduría de Dios para tomar decisiones y actitudes nuevas que le permitan ser un verdadero cristiano. Todas esas nuevas actitudes conducen, a la comunión, el respeto, la comprensión y la alegría en el servicio. De esa manera, la evangelización no se hace con palabras, sino con la manera de ser. Hagamos lo mismo en nuestros hogares, para que con amor y conciencia, infundamos en los demás el deseo de acercarse a Dios y hacer el bien, reflejando nuestra fe con libertad y alegría. San Eustasio de Luxeüil, Ruega por nosotros.