72 | San José Benito Cottolengo 30 de abril - Cuarta Temporada (2024)
Sobre este episodio
Un gran saludo desde Pamplona, Colombia donde a los pies del Señor del Humilladero, encomendamos sus vidas y sus proyectos y pedimos a Dios los ayude a salir adelante. Nuestro caminar como iglesia necesita ejemplos y experiencias para que se pueda entender mucho mejor el proyecto de Dios para nosotros. Es un proyecto de amor, de unión, de equidad y de armonía… pero si vemos las noticias, el mundo está lejos de esta visión. Tal vez será porque queremos hacer una obra, sin contar con la ayuda del Arquitecto divino y sus diseños. Hemos querido construir un mundo sin Dios. Los santos nos invitan a dejar nuestros planes en manos de Dios y a asociarnos con Él en sus planes. Pidamos a los santos que se recuerdan hoy, 30 de abril, que intercedan para que confiemos plenamente en el Señor. Los santos venerados en este día, por nuestra Iglesia son: San Pío V, papa; San Quirino, mártir; San Eutropio, obispo; santos Diodoro y Rodopiano, mártires; San Donato, obispo; San Lorenzo, presbítero y mártir; San Mercurial, obispo; San Pomponio, obispo; San Aulo, obispo; San Earconvaldo, obispo; Santos mártires Amador, presbítero, Pedro, monje, y Luis, laico; San Gualfardo, monje; San Adiutor, penitente; San José Tuan, presbítero religioso y mártir; San José Benito Cottolengo, presbítero; Beato Pedro Diácono, monje; Beato Guillermo Southerne, presbítero y mártir; Beato Benito de Urbino, presbítero religioso; Beata María de la Encarnación Guyart Martin, viuda y religiosa y la Beata Paulina von Mallinckrodt, virgen. Definen a este sacerdote como un “genio de la caridad” que vivió con total confianza en la Divina Providencia de Dios y dicen que cuando se oye su apellido, se piensa en un lugar donde acogen a todas las personas, especialmente, necesitadas. Este santo es San José Benito Cottolengo. Pidamos este gran santo nos alcance la gracia preciosa de la confianza total en Dios: Oh, San José Cottolengo, que en tu vida mostraste un corazón misericordioso con los pobres, dame un corazón bueno y atento a los sufrimientos de los hermanos más débiles. Tú, que tuviste una confianza a toda prueba en la Divina Providencia, dame la mirada de la fe para percibir cada día las atenciones que Dios tiene conmigo. Haz que en la Comunidad y en nuestras vidas nunca abandonemos la certeza simple y verdadera de que:¡Dios provee! y danos el don de amar a Dios más que a nada. Amén. San José Cottolengo quiso dedicarse a aliviar el dolor y el sufrimiento de todos y encontró en ellos más que pacientes, hermanos. Hermanos más allá del afecto y la genética. Hermanos por la caridad. La simple apertura de dejar de pensar en sí mismo para ayudar a quien está en mi metro cuadrado en sus dificultades, permite que encontremos en este hermano o hermana a Cristo que nos necesita. No cedamos a que la codicia, el egoísmo y la envidia nos dividan. Dios provee a todos en abundancia y más a los que buscan su Reino y su justicia. No pongamos tantos peros para dar. A Dios no le cuesta darnos más de lo que merecemos. ¿Cómo no vamos a aportar para que la vida de los demás pueda ser un poco mejor, con los mismos dones que Dios nos da con alegría? San José Benito Cottolengo, Ruega por nosotros