93 San José Do Quang Hien - 9 de mayo - Catálogo Divino - Quinta temporada (2025)
Sobre este episodio
Saludamos a todos nuestros queridos amigos del Catálogo Divino. La señal de la Santa Cruz es la señal del cristiano y con este signo venceremos: venceremos al pecado y a la muerte, venceremos las insidias del demonio, venceremos a los ataques del mundo; venceremos a las insinuaciones de la carne. San Atanasio nos dice: Invoquen el santo Nombre de Cristo, y verán por sí mismos el terror con el que huyen los demonios a la vista de la señal de la cruz y de aquel Santo Nombre. Hoy, 9 de mayo, la Iglesia recuerda a algunos de estos amigos de Jesús y de la Santa Cruz. Hacemos memoria de: San Isaías, Profeta; San Pacomio, Abad; Santos Trescientos diez mártires de Persia; San Beato, eremita; San Dionisio de Vienne, Obispo; San Hermas de Roma, laico; San Gregorio Ostiense, obispo; San Geroncio de Serbia, Obispo; San José Dô Quang Hiên, presbítero y mártir; Beato Benincasa de Montepulciano, religioso; Beato Forte Gabrielli, Eremita; Beata María Teresa de Jesús Gerhardinger, virgen y Fundadora; Beato Esteban Grelewski, presbítero y mártir y el Beato Tomás Pickering, Monje y mártir. Vietnam nos abre las páginas de su historia para darnos a conocer la vida de un apóstol de la Santa Cruz. Conozcamos a San José Dô Quang Hiên, presbítero y mártir. Pidamos al Padre que nos ayude a amar la Cruz y a estar dispuestos a aceptar cada Cruz que Dios envíe para purificar nuestras almas. Oh, Dios, fuente y origen de toda paternidad: Tú que hiciste que san José Do Quang Hien, mártir y sus compañeros, fueran fieles a la Cruz de Cristo, incluso hasta dar su vida. Haz que por su intercesión difundamos tu amor entre nuestros hermanos y que nos llamemos y seamos de verdad hijos tuyos. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén. El Papa Francisco afirmó: «Nadie puede acercarse y tocar la Cruz de Jesús sin dejar algo de sí mismo al pie de la Cruz y sin llevar algo de la Cruz de Jesús en su propia vida. La cruz nos da un tesoro que ninguna otra cosa nos puede dar: la certeza del amor inagotable de Dios por nosotros. Pongamos en la Cruz de Cristo nuestras alegrías, nuestros sufrimientos y nuestros fracasos. Allí encontraremos un Corazón abierto, comprensivo, que nos perdona, nos ama y nos invita a llevar ese amor en nuestras vidas”. San José Dô Quang Hiên, Ruega por nosotros.