Taurus Wears Kairos Too
Sobre este episodio
El signo del toro se asocia no solo a la abundancia y el placer de los sentidos. En su casa encontramos también los ciclos orgánicos que acompañan la maduración del fruto y por ende, el lenguaje silencioso que utiliza nuestra madre tierra para comunicarse con todos sus hijos. Madurar no significa endurecerse, sino alinearse con el sentido que la vida nos pide en cada etapa; y Viktor Frankl enseñaba que la vida no se resuelve empujando sino haciendo caso. Forzar es un intento de controlar, madurar es un acto de libertad interior; la diferencia es sutil pero radical: uno nace del ego, el otro del sentido. Desde la neurobiología, esta diferencia se vuelve evidente. El caso de Phineas Gage, ocurrido en 1848, le mostró al mundo que la madurez emocional no es solo un asunto moral, sino también cerebral. Madurar no es reprimir emociones para actuar como adultos responsables, sino escuchar al cuerpo; a quien no solo dejamos de escuchar cuando queremos evitar emociones incómodas, sino también cuando buscamos imponer ese debería ser en nuestras vidas y las de todos a nuestro alrededor. Así que ponte cómodo en tu sillón de cuero, cálzate las babuchas Dior sírvete un Chardonay y #daleplay al episodio de hoy mientras juntos analizamos porque en la casa del toro, uno no se viste de Prada. Bibliografía Quien fue Phineas Gage https://www.lifeder.com/phineas-gage/ La teoría del marcador somático de Antonio Damasio https://www.alfredocalcedo.net/post/la-teoria-del-marcador-somatico-de-antonio-damasio