Las apariencias engañan
Sobre este episodio
Podemos aparentar santidad, hablar de Dios, conocer las Escrituras y cumplir con nuestras prácticas religiosas, mientras por dentro escondemos realidades que todavía no hemos permitido que Dios transforme. ¡Y cuidado! Las apariencias no solamente pueden engañar a los demás, también podemos terminar engañándonos a nosotros mismos. En el Evangelio de hoy (Lucas 11,37-41), Jesús confronta a quienes se preocupan por limpiar el exterior mientras descuidan el interior. ¿De qué sirve parecer cerca de Dios si nuestro corazón permanece lejos de Él? Hoy en Café con Cristo vamos a descubrir por qué Jesús no quiere solamente cambiar lo que los demás ven de nosotros, sino transformar aquello que solamente Él conoce.