El mundo no deja de doler
Sobre este episodio
Había un tiempo en que las malas noticias se movían con la lentitud de las estaciones. Ahora, al abrir los ojos, el peso del mundo ya está en tus manos. Las notificaciones invaden la quietud de la mañana, recordándote que en algún lugar, alguien ha perdido todo. El ruido de las tragedias lejanas se mezcla con el murmullo de tus obligaciones cotidianas. Aún debes enfrentar el día, aunque el eco de un dolor distante se aferre a tus pensamientos. Entre el desayuno y el trabajo, una risa inespe...