velad y orad: camino a la ecuanimidad
Sobre este episodio
En un mundo lleno de corrientes humanas y tradiciones movedizas, ¿dónde encuentra la Iglesia su verdadero fundamento? La respuesta es clara: en la preservación inalterable de la sana doctrina. Enseñar la verdad revelada no es una opción, sino un mandato divino para proteger á la congregación del error y formar vidas santas. [Tito capítulo 1, versículo 9.] "Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren." La verdad de Dios no se improvisa: se edifica de manera ordenada y nos distingue de las prácticas del mundo. [Isaías capítulo 28, versículo 10.] "Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá:" Preservar la sana doctrina no es rigidez, sino fidelidad al Señor. Mantengámonos firmes en las sendas antiguas: y edifiquemos una fe sólida y coherente ante Dios.