La delicada costumbre de fusilarnos
Sobre este episodio
Cuando las palabras ya no alimentan a nadie, el filo del hacha empieza a brillar. Ochocientos días de silencio para diseccionar nuestro error más trágico: creer que la sangre y el fuego pueden purificar la mugre. De Dostoievski a Camus, un viaje crudo por la tentación de romper todo, el espejismo destructivo de la motosierra, y la urgente necesidad de dejar de fusilarnos para salvar al compatriota.