El Hombre de Alambre
Sobre este episodio
En una calurosa noche en el monte, el cansancio me llevó a dormir bajo el mezquite junto a mi hijo. Entre el sueño y un aterrador desprendimiento, vi lo impensable: una silueta metálica y esquelética, un ser de alambre que nos acechaba desde la oscuridad. Al despertar, el terror era físico y el olor a óxido real. Un botellazo de mi esposo rompió el trance, espantando entre chirridos a una entidad que fingimos no haber visto para no perder la cordura. ¿Te atreverías a dormir a cielo abierto?