#100 Cómo aprender a tejer me salvó la vida.
Sobre este episodio
Aprender a tejer me salvó la vida. Hacer cosas con eso que aprendí le dio un sentido. Yo barrí mi tristeza tejiendo. Durante horas mis manos estaban ocupadas haciendo puntos, contando vueltas, desarmando cuando algo salía mal y volviendo a empezar. Y mientras mis manos hacían, apareció algo que para mí fue muy importante: El silencio. Y en ese silencio empecé a escucharme. ¿Qué me mueve cada día?, me preguntaba. Tejer, me respondía. Hacer cositas con el tejido, con mis manos, con mi vida. En aquel momento yo no sabía que eso que hacía para sentirme mejor iba a convertirse en mi primer negocio. Que iba a vender, enseñar, crear cursos y productos digitales. Que miles de personas iban a aprender conmigo. Que iba a construir una comunidad. Yo solamente sabía que cuando tejía estaba bien. Y hoy pienso que muchas veces subestimamos esas pequeñas pistas que nos da la vida. Buscamos respuestas enormes cuando quizás hay algo mucho más simple que podemos empezar a observar: ¿Qué hacés cuando nadie te obliga? ¿Qué te devuelve la calma? ¿Qué hace que se te pase el tiempo? ¿Qué te da curiosidad? ¿Qué tenés ganas de compartir con los demás? A mí me pasó con el tejido. Y además de enseñarme a hacer, el tejido me regaló una de las metáforas más hermosas que encontré para pensar mi propia vida. Cuando tejés, podés pasar horas construyendo algo y descubrir que te equivocaste varias vueltas atrás. Entonces desarmás. Da una bronca bárbara. Pero el hilo sigue ahí. Podés volver a usarlo. Podés hacer algo diferente. Podés empezar de nuevo. En este episodio de La trama de las cosas quiero hablarte de eso. De aprender a desarmar sin creer que nosotros también desaparecemos con aquello que se desarma. De las historias que nos contamos. De los pensamientos a los que les regalamos nuestra santa mente. De aprender a sentir lo que nos pasa sin construir una casa ahí adentro y mudarnos. Y de recordar que nuestra vida sigue sucediendo mientras nosotros seguimos pensando una y otra vez en aquello que nos lastimó. Hay cosas para crear. Personas para amar. Ideas esperando que hagamos algo con ellas. Hijos creciendo. Libros para leer. Lugares para conocer. Y oportunidades que todavía no existen porque todavía no hicimos nada para crearlas. Tejer me enseñó a estar conmigo. Me enseñó a escucharme. Me enseñó a hacer. Me enseñó a desarmar. Y, sobre todo, me enseñó que siempre puedo volver a empezar. Así que si hoy estás triste, enojado, decepcionado o demasiado ocupado pensando en algo que ya pasó, hacé lo que tengas que hacer con eso y después volvé a vos. A tus manos. A tus ideas. A la gente que amás. A eso que te da curiosidad. A eso que querés construir. A tu vida. Hay demasiado para tejer todavía como para seguir regalándole hilo —tiempo— a lo que ya no querés construir. 🌎 Conocé mi trabajo, programas y mentorías: https://julietacampelli.com.ar/ 📩 Newsletter El Camino del Liderazgo: https://www.linkedin.com/newsletters/el-camino-del-liderazgo-7237807333462945793/ 📸 Instagram: https://www.instagram.com/soyjulietacampelli 💼 LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/julietacampelli/ Si este episodio te hizo pensar, suscribite al canal y contame: ¿Qué necesitás desarmar hoy para poder usar ese mismo hilo y empezar a construir algo nuevo? Quiero leerte. Alguien, en algún lugar, te va a escuchar. Nos encontramos el próximo viernes en La trama de las cosas. Muak. 💛 Juli