¡Vaya calor!
Sobre este episodio
Era una calurosa noche de primavera y por delante tenía las habituales horas de insomnio. Vueltas y vueltas en mi cama en busca de la posición idónea para que por fin el sueño me visitara en esa oscuridad interminable. Siguió pasando el tiempo, lento y tedioso como la espera de aquel que ya no espera nada, maldiciendo su suerte, o quién sabe… su falta de suerte.