Lo que le das a Dios nunca se pierde… se multiplica
Sobre este episodio
¿Y si todo lo que pones en manos de Dios nunca se queda igual? En este episodio exploramos Eclesiastés 11:1 y el milagro de los panes y los peces en Juan 6. Un niño dio lo poco que tenía… y Jesús lo multiplicó hasta que sobró. La verdad es esta: cuando entregas algo a Dios, Él no solo lo recibe, lo transforma y lo multiplica. Lo que parece pequeño en tus manos, en las manos de Dios se vuelve suficiente para muchos. Este mensaje puede cambiar la forma en que ves lo que tienes hoy.