Johanna Bordewijk-Roepman
Sobre este episodio
¡Vótame en los Premios iVoox 2026! Bienvenidas y bienvenidos a Acercándonos a Escuchar, un espacio donde la música se convierte en un puente que une culturas, épocas y emociones. Cada episodio es una invitación a emprender un viaje sonoro por universos poco transitados: obras de compositoras y compositores que, aunque muchas veces desconocidas para el gran público, transforman nuestra manera de escuchar y comprender el presente. A través de sus músicas descubrimos identidades colectivas, relatos históricos, gestos de resistencia cultural y formas sensibles de habitar nuestro tiempo. Este podcast es una iniciativa de la Casa de las Artes, perteneciente a la Dirección de Vinculación con el Medio de la Universidad Austral de Chile, sede Puerto Montt. El 4 de agosto de 1892 nació en Rotterdam la compositora neerlandesa Johanna Bordewijk-Roepman, una de las creadoras más originales de la música holandesa del siglo XX. Aunque recibió formación como pianista, estudió composición en gran medida de manera autodidacta. Con el tiempo desarrolló un lenguaje profundamente personal, alejado de las corrientes dominantes de su época. Su catálogo abarca obras para piano, música de cámara, coros, orquesta sinfónica y también piezas para carillón, el tradicional instrumento de campanas tan característico de los Países Bajos. Su música combina una sólida escritura contrapuntística con una gran libertad armónica y un marcado sentido expresivo. Por esa razón resulta difícil encasillarla dentro de una escuela o estilo específico: su voz artística fue siempre independiente. Durante la ocupación nazi de los Países Bajos, en la Segunda Guerra Mundial, Bordewijk-Roepman tomó una decisión de enorme valor. Se negó a inscribirse en la Kultuurkamer, la institución creada por el régimen alemán para controlar y censurar la actividad de artistas e intelectuales. Esta negativa significó renunciar a la posibilidad de ejercer oficialmente su profesión, convirtiendo su trabajo artístico en una forma de resistencia y defensa de la libertad creativa. Tras la guerra continuó componiendo y recibió reconocimiento por la calidad y originalidad de su obra, aunque, como ocurrió con muchas compositoras de su tiempo, su música permaneció durante décadas en un relativo olvido. Hoy, gracias a nuevas investigaciones e interpretaciones, su legado vuelve a ser parte de recitales y conciertos. A continuación escucharemos el tercer movimiento, Vivace, de su Sonata para piano. Les habló Aracely Rojas, y esto fue Acercándonos a Escuchar. Gracias por acompañarnos en este viaje sonoro. Nos reencontramos en el próximo episodio. Hasta entonces, recuerden: en cada nota hay una historia, y en cada silencio, una oportunidad para descubrir algo nuevo.