Una meditación de los salmos
Sobre este episodio
EL ALIMENTO QUE SACIA Tú oyes la oración; a ti vendrá toda carne. Las iniquidades prevalecen contra mí, pero tú perdonas nuestras rebeliones. Bienaventurado el que tú escojas y atraigas a ti para que habite en tus atrios. Seremos saciados del bien de tu Casa, de tu santo Templo. Salmos 65:2-4, Reina-Valera 1995 ¡Qué reconfortante es sentirse saciado después de una buena comida! La saciedad no viene tanto de la cantidad que se haya comido como de su calidad. La cocina francesa, que es un...