1D2 3.0 - 157 - QUÉ CALOR
Sobre este episodio
Hoy vengo a hablar de ese fenómeno cósmico, astronómico y, sobre todo, satánico… ¡LA CALOR! Sí, sí, esa cosa pegajosa que se cuela por cada rincón y te hace sentir como un pollo al ast en pleno agosto. ¿No os pasa que te despiertas por la mañana y lo primero que piensas es: "¿Pero por qué me siento como una croqueta recalentada?"? ¡Es que te sudan hasta las ideas! Y el drama empieza antes de salir de casa: —Voy a abrir la ventana para que entre algo de aire fresco… ¡JAJAJAJA! ¡Aire fresco dice! ¡Eso es el aire del infierno, el aliento de un dragón con fiebre! Luego sales a la calle y parece que el asfalto te va a hablar: —¡Eh, colega! Ven aquí que te abrazo con todo mi amor a 48 grados. ¡Es que ni el asfalto aguanta! Lo ves derretirse como helado de vainilla en pleno desierto. Y lo de ir en coche… ¡Ay, señor! Entras al coche y te recibe el asiento como si fuera una plancha de vapor. ¡El volante te quema las manos y el cinturón parece una serpiente ardiente que se te enrosca por el cuello! Lo mejor es cuando te das cuenta de que hasta el ventilador se ha rendido: lo enciendes y en vez de viento fresco te lanza un soplido que parece un secador de peluquería. ¡Es como tener un dragón personal que te dice: "¡Mira cómo caliento el ambiente!"! Pero lo que más me encanta es la excusa que nos da la calor para ser perezosos: —¿Me ayudas a mover la estantería? —¡Con la calor que hace, hombre! —¿Me acompañas a correr un poquito? —¡Con la calor que hace, ni se me ocurre! —¿Piensas trabajar hoy? —¡Con la calor que hace, es un riesgo para la salud! Así que, amigas y amigos, la calor no es solo un fenómeno atmosférico: ¡es la reina de las excusas! Así que… ¡a disfrutarla con humor, que por lo menos eso no se derrite!